Dos manos se tomaron en el profundo silencio. Los dedos se
entrelazaron lentamente. Y, cuando ya no hubo lugar para ningún movimiento
más,
fue el turno de los brazos. Comenzaron a enredarse subiendo por el aire
caliente, como serpientes aferrándose a sus presas. Y, luego, las piernas se fusionaron,
dibujando extrañas sombras en la pared.
Los otrora cuerpos humanos se transformaron así en una nueva
criatura, desconocida en este mundo, entre adorable, temible y grotesca. Los
torsos y las cabezas se vislumbraban apenas, tras un enjambre de miembros
palpitantes. Las voluntades que antes regían esos universos inconexos habían perdido
completamente el control. La criatura se agrandaba con cada latido de corazón.
Pero un alarido desgarrador atravesó
la noche. Y en esos cuerpos fundidos empezaron a aparecer grietas. Donde antes
se veía
una figura indescifrable se pudo identificar un muslo, donde antes se observaba
un engendro amorfo ahora se presentaba un torso definido, coronado por un
rostro absorto. El aire se torno frío e irrespirable y todo quedó en silencio una vez más.
Fecha de origen: 08/12
No hay comentarios:
Publicar un comentario