domingo, 27 de noviembre de 2011

Indescifrable

Inmutable, silenciosa, pensativa, parece como si sólo por breves instantes estuvieras aquí. Te agarro la mano, te busco con una caricia y finalmente obtengo una sonrisa compasiva o un beso furtivo.

Intento anticipar tus movimientos, obtener alguna certeza, pero nunca lo logro. Siempre quedo a traspié, mal ubicado, absorto. Cuando no te espero llegás sin avisar y cuando estoy seguro que te voy a ver y corro a tu encuentro, te desvanecés con indiferencia.

Quizás la culpa es mía por intentar lo imposible. Por buscar una seguridad que el amor nunca puede dar. O quizás carezco de la intuición necesaria para tener éxito en esa empresa. O sencillamente, tu andar despreocupado, tu mirada ausente, tu apatía, constituyen un enigma que permanecerá para mí eternamente indescifrable. 

Fecha de origen: 07/06

jueves, 24 de noviembre de 2011

Noche de concierto

Ingresó de la mano de su mujer por la puerta central del edificio. Con el rostro relajado y una sonrisa profunda. Era una noche de concierto y estaba eufórico. Ansioso, tiraba de la mano que lo sujetaba queriendo apresurar el paso del tiempo. Una vez en la butaca, se puso a contemplar ávidamente todo lo que sucedía en la sala. Cómo los músicos de la orquesta se iban ubicando lentamente en sus sillas y sacaban los instrumentos de los estuches, cómo iba ingresando el público por los diferentes accesos: caras tensas, alegres, despreciativas, indiferentes, se mezclaban en un torrente heterogéneo que iba llenando en forma incontenible los espacios vacíos. Y cuando la orquesta, bajo las indicaciones del concertino, comenzó a afinar sus elementos fijó la mirada anhelante en el escenario.

Instantes después el director atravesó una puerta y se dirigió al podio para dar inicio a la obra. Ya desde los primeros acordes la música lo sacudió en la butaca. El sonido de los violines penetró por su frente, se deslizó por sus vías respiratorias y desde allí ingresó en sus venas para extenderse por todo el cuerpo. Los cellos y contrabajos retumbaron en todos los rincones de su organismo tomando el control de sus pulsaciones. El oboe, la flauta y el clarinete lo sumergieron en una calma expectante y la entrada de los trombones y la tuba le insufló una energía que no creía poseer.

Y, de repente, los mismos músculos comenzaron a responder a los vaivenes de la obra. Fueron, primero, sus dos brazos los que, contra su voluntad, se levantaron en el aire en un pasaje de creciente intensidad. Pudo contenerlos con dificultad, perturbado por las miradas que le clavaron algunos vecinos más preocupados por lo que el resto hacía que por el concierto. Pero la intensidad de la música continuó elevándose y no pudo evitar que sus piernas terminaran propulsándolo de su asiento. La emoción que lo embargaba lo entregó sin más resistencia al movimiento impulsivo de sus miembros, que lo desplazaban por el pasillo central de la sala, ora frenéticamente ora con la dulzura que por momentos emanaba de la obra.

Entre los integrantes del público primó la incomodidad, la intolerancia y la desaprobación ante un comportamiento que tan abiertamente contrariaba las normas establecidas. No tardaron en llegar los encargados de la seguridad que por muy poco impidieron que un hombre con la paciencia fácilmente colmada se extralimitara en el uso de la violencia para detener semejante prodigio.

Pero la fuerza que de la música brotaba era muy intensa y los musculosos de turno no pudieron frenar la danza enajenada de nuestro protagonista. Fue tal el tumulto que los músicos se distrajeron y el director se vio obligado a interrumpir la interpretación.

Inmediatamente, el cuerpo antes incontrolable quedó tendido, inmóvil, el rostro calmo, los ojos perdidos en el vacío. Su mujer se apresuró a tomarlo de un brazo y emprender una rauda retirada. Conmocionado por lo que acababa de suceder él se dejó arrastrar en silencio. Ya fuera del teatro, le lanzó una mirada nostálgica, invadido por el temor de no animarse a regresar. 


Fecha de origen: 11/11


sábado, 12 de noviembre de 2011

Hombre vulgar

A veces pienso que mi creatividad se está agotando. Las ideas ya no fluyen como antes. Y si lo hacen, ya no a borbotones, como lava ardiente que estalla en el aire, aliviando un corazón desesperado que un rato después vuelve a caer en el desasosiego y vuelta otra vez. Será que poco a poco me voy transformando en esa persona que antes me parecía tan ajena, ese rostro que no era visible en los tugurios a los que me había habituado, esos ojos que no me miraban por las calles oscuras por las que deambulaba, esos oídos que no escuchaban mis ronquidos a plena mañana. Ese individuo que jugaba un rato con sus hijos para luego acostarse junto al cuerpo cálido de su amada mientras yo escuchaba un disco, me fumaba un cigarrillo y me derrumbaba en una cama vacía con la única compañía de una voz trasnochada en una radio.

- ¡Ya no te reconozco amigo mío! Ya no hueles a tabaco, no caminas la noche escapando a la soledad, ni le hablas a la luna sobre tus penas. Te paseas con un cochecito de bebé en una mano y una bella mujer en la otra y cuando te encuentro en la plaza una tarde soleada no puedo distinguirte de aquel rostro anónimo que antes te parecía tan ajeno. ¿Qué ideas pueden surgir de esa mente que se ha vuelto vulgar? ¿Qué clamor puede emanar de ese corazón satisfecho?

- Es posible que el fuego se termine apagando y con él se acaben las palabras. Puede ser que a tus ojos me transforme en una cáscara vacía, en una marioneta más de este gran circo. Pero lo haré contento. Con el rostro seco de lágrimas y una sonrisa cálida. Y esperando tranquilo el día del juicio final.  


Fecha de origen: 05/09



miércoles, 9 de noviembre de 2011

Hoja vacía


En este cálido día de invierno en el que me doy el lujo de transpirar y suavizo las críticas cotidianas de esas estufas excesivamente propensas a la vagancia pienso en esas dos deliciosas criaturas, que en este momento atraviesan lejanas planicies, en busca de inspiración.

Pero no la encuentro y entonces, como tantas otras veces, me dejo llevar por ese piano que suena en la radio, me pierdo en esa niebla que se ve a través de la ventana o me deleito pensando en lo maravilloso de nuestro encuentro. En cómo me sonrió el destino esa noche que deliraba lluvia y disfraces, en cómo me encontré de repente con esos ojos que no quise dejar de contemplar nunca más, en el magnífico brillo de esa estrella que me miró pícaramente desde el cielo…

Y cuando vuelvo en sí, la página continúa vacía, el mate cocido abandonó la taza y la aguja completó una nueva vuelta al reloj. Entonces, me doy por vencido, cierro el cuaderno y me voy a dormir.


Fecha de origen: 07/08

El primer día

El dolor cubrió todo su cuerpo. Se sintió en lo más profundo de sus entrañas. Luego fluyó de manera helada por sus venas y agarró como tenazas de acero su corazón. El nada podía hacer. Sólo desear que aquello terminara. Mirar para otro lado. Buscar una sonrisa cómplice.

Un resplandor cubrió por completo sus ojos. Las lágrimas brotaron desde lo más profundo de su alma. El manantial se tornó inagotable liberándolo, aflojando la presión que asfixiaba su cuerpo, matándolo una vez más.

El silencio cubrió por completo aquella estancia. Cayó en el sueño más profundo que sería posible imaginar. El primer día había pasado brindándole el sosiego de una breve tregua. Cuánto más podrá soportar, no lo sabemos. Podemos decirle que tarde o temprano ese dolor se va a terminar. Pero sólo lograremos que nos mire distraídamente y que luego pose sus ojos en el vacío.   


Fecha de origen: 08/06

domingo, 6 de noviembre de 2011

Campo minado

No importa a dónde vayas, no importa lo que quieras, ni a quién quieras...
De alguna manera, tarde o temprano, el pie en el lugar inadecuado pondrás...
No hay manera de escapar, no hay precauciones que tomar...
Algo va a estallar y un pedazo de tu alma perderás.

Todo está plagado de bombas preparadas para explotar.
Culpas ajenas que expiar, tristezas de otros que llorar, heridas de terceros que sangrar
No importa la razón, el hecho es que una y otra vez el ciclo vuelve a comenzar
Y la víctima en victimario se convertirá

Me mirás angustiado y atemorizado pero no hay nada que hacer
Podés refugiarte en tu mente y fingir que sos feliz
Pero yo no te recomiendo eso
Cruzá los dedos, tomá algo de aliento y aventurate en el campo minado
Anhelando que la próxima explosión no te deje completamente mutilado

 Fecha de origen: 08/06

Actor de reparto

Durante muchos años me pregunté qué carajo estaba haciendo en este mundo. Me arrastraba como una víbora entre la indiferencia de los imbéciles, atravesaba como un fantasma los corazones de las mujeres que creía amar y me entregaba apática y despreciativamente a las obligaciones laborales o profesionales que se me presentaban.

Hasta que te conocí. Al principio no me di cuenta pero con el tiempo la certeza fue cobrando forma en mi conciencia: nunca he sido otra cosa que un actor de reparto en la historia de otro esperando el momento para finalmente ingresar en escena a desempeñar su breve papel.

Y cuando mi participación en tu historia ya no sea necesaria me desvaneceré como los personajes de tus sueños, que al despertar desaparecen, muchas veces sin dejar siquiera un recuerdo en su lugar.


Fecha de origen: 07/06

viernes, 4 de noviembre de 2011

Una selva en mi jardín

Fue una gran satisfacción poder encontrar en medio de esta agobiante acumulación de cemento un rincón, un refugio, en donde la naturaleza pudiera asentarse y prosperar. Por eso, con mucho entusiasmo, llenamos de tierra el fondo de mi casa y colocamos encima un puñado de panes de pasto.

Y pudimos ver así con alegría como la naturaleza se desarrollaba y afirmaba. Como el pasto, apenas un leve retoño al comienzo, iba tomando color, cobrando vigor, ganándole centímetros al cielo; como los yuyos proliferaban por doquier; como asomaban, al principio tímidas pero luego con total desfachatez, unas bellas flores silvestres; como se multiplicaban, por aquí y por allá, pequeños tréboles.

Y cuando llegó el momento de poner orden en ese jardín, de cortar el pasto, eliminar los yuyos, sembrar unas flores bonitas en los lugares pertinentes…, sentí pena. No quería limitar esa vida que se abría paso, que se imponía y llenaba todo de color, movimiento y pasión.

Y la naturaleza, dejada a su libre albedrío, continuó su avance implacable. Donde había pasto surgieron arbustos, por las paredes comenzaron a trepar enredaderas y también se elevaron árboles de la tierra, inicialmente escuálidos y pequeños pero con el tiempo ganando fortaleza y tamaño.

No me preocupé entonces por esa naturaleza desbocada que tomaba el control de mi jardín. Y tampoco me inquieté cuando una noche me sorprendió la mirada de una hiena a través de la ventana del living.

Sin embargo, la aparición física de semejante bestia en un lugar tan cercano a nuestra vida cotidiana atemorizó al resto de los integrantes de mi familia, que me pidieron que interrumpiera el avance incontenible de esa jungla que parecía estar a punto de meterse en nuestra casa.

Sin embargo, algo en mi interior me lo impidió. Estaba imposibilitado de levantar la mano contra esa vida salvaje que había logrado abrirse paso en el medio de la gran urbe. Ese reducto único, santuario de libertad…

Y una mañana, cuando me levanté, me sentí extraño. Quise decir algo pero me salió un gruñido. Giré la cabeza y vi que mi mujer me miraba con el rostro lleno de pavor. Y me brotó un deseó incontenible de correr. Bajé las escaleras, atravesé el living y me interné con gran alborozo en la maleza,... para no regresar.

Fecha de origen: 10/11