miércoles, 9 de noviembre de 2011

El primer día

El dolor cubrió todo su cuerpo. Se sintió en lo más profundo de sus entrañas. Luego fluyó de manera helada por sus venas y agarró como tenazas de acero su corazón. El nada podía hacer. Sólo desear que aquello terminara. Mirar para otro lado. Buscar una sonrisa cómplice.

Un resplandor cubrió por completo sus ojos. Las lágrimas brotaron desde lo más profundo de su alma. El manantial se tornó inagotable liberándolo, aflojando la presión que asfixiaba su cuerpo, matándolo una vez más.

El silencio cubrió por completo aquella estancia. Cayó en el sueño más profundo que sería posible imaginar. El primer día había pasado brindándole el sosiego de una breve tregua. Cuánto más podrá soportar, no lo sabemos. Podemos decirle que tarde o temprano ese dolor se va a terminar. Pero sólo lograremos que nos mire distraídamente y que luego pose sus ojos en el vacío.   


Fecha de origen: 08/06

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