Todos somos volcanes esperando nuestro momento para entrar en erupción. Acumulamos en nuestro interior un magma de sufrimientos que pugna por salir, por estallar en mares de lava incandescente, por oscurecer el sol que nos mira indiferente, que nos alumbra hipócritamente, que ilumina nuestras miserias sin ninguna compasión.
Algunos nunca encuentran la forma de entrar en erupción. La dolorosa lava va consumiendo su interior, lenta e implacablemente, hasta que un día quedan huecos, vacíos, y se derrumban inexorablemente.
Afortunadamente, ese no es mi caso. No falta la ocasión en que ríos de palabras ardientes brotan abrupta e inesperadamente de mi interior en busca de libertad. A veces, en una erupción inoportuna debo alejarme de vos, para no quemarte, para no ahogarte, para no arrastrarte con estos borbotones de lava furiosa.
No sé cuál será mi final. Tal vez, desparramado en pedazos luego de la próxima erupción. Tal vez, abrasando con mi fuego algún ocasional inocente. Tal vez, encontrando tu corazón en medio de las llamas.
Fecha de origen: 10/06