viernes, 3 de febrero de 2012

Alejándome de mí

Mientras el cielo mudaba sus colores caprichosamente, jugueteando con los racimos de nubes que se atrevían a acercarse a sus manos, y una delicada felina mordisqueaba incansablemente un trozo de hilo sisal, yo intentaba atemperar la tristeza de tu ausencia escuchando una fuga de Bach para clave.

Me subí a los acordes despedidos por aquel teclado con el afán de alejarme de mi mismo y de repente me vi tan minúsculo que tomé conciencia de la altura alcanzada y entré en pánico.

Mi figura comenzó a agrandarse a medida que caía aceleradamente sobre mi mismo pero atiné maquinalmente a sacudir mis brazos lo más rápido que pude y para mi sorpresa detuve el frenético descenso.

Me encontré volando en ese cielo que ya se había tornado nocturno vislumbrando a lo lejos la sonrisa de la luna allí en el horizonte y me sentí leve y feliz. Aun pensaba en ti pero de una manera distinta. Como una inspiración, como una música magnífica, como un color delicioso, como un augurio de felicidad… y mi cuerpo se elevó aun más, tanto que la esfera terrestre se mostró súbitamente en toda su extensión ante mis ojos.

Me vi navegando entonces sin rumbo por el cosmos. Mi cuerpo se desplazaba sin encontrar la menor resistencia en ese absoluto vacío que para mi estaba lleno de significados y de sensaciones. Los cometas me saludaban al pasar, apurados para no llegar tarde a su cita estelar.  

Pero el magnífico salto de la feroz gata con el hilo sisal entre sus dientes me hizo retornar de improviso a la tierra. Me encontré con el codo clavado en la mesa de vidrio y mi mano sosteniendo mi cabeza inclinada. Busqué entonces en mi mente tu hermosa imagen y suspiré…


Fecha de origen: 06/07

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