Olvidada en un rincón del living, la silla de bebé no sabe más que hacer. Mira anhelante el paso de las horas, se refriega con ahínco las articulaciones ya tiesas por la larga inactividad, me mira con irritación, aburrida de mi presencia indiferente… Ya no aguanta más la ausencia de ese niño que le da sentido a su existencia, de por sí bastante ingrata. Una fiel servidora que de la noche a la mañana no será más que un estorbo.
Y si escuchan con atención podrán escuchar un muy leve chirrido: una ansiedad de plástico, un silencioso llanto, que nos unen a ella y a mí en esta larga espera.
Fecha de origen: 08/09
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